Tras la derrota del peronismo, Quintela y Kicillof emergen como los nuevos líderes con proyección hacia 2027.

¿Estamos ante el principio del fin del kirchnerismo?
La derrota electoral del 26 de octubre dejó al peronismo inmerso en una crisis interna sin precedentes. La histórica fuerza que dominó la política argentina durante décadas enfrenta hoy un escenario de fragmentación, desgaste y falta de renovación, mientras se reaviva la disputa entre el kirchnerismo clásico y el sector alineado con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
En ese contexto, surgen dos figuras con peso propio que podrían marcar el rumbo del movimiento de cara al futuro: Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, y Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires.
Crisis de identidad en el peronismo
El golpe electoral en Buenos Aires fue el epicentro del terremoto político que sacudió al justicialismo. Las explicaciones internas no convencieron ni siquiera a los propios dirigentes del PJ.
Desde el entorno de Kicillof culparon al nuevo sistema de boleta única en papel (BUP) por la derrota, mientras que Cristina Fernández de Kirchner responsabilizó al desdoblamiento de las elecciones y al “miedo a una crisis política” si el gobierno de Javier Milei perdía apoyo.
Pero más allá de los diagnósticos cruzados, la realidad muestra un movimiento sin rumbo ni proyecto claro, atrapado entre las viejas estructuras del kirchnerismo y la necesidad de una renovación profunda.
Quintela y Kicillof, los nuevos referentes
En medio de la desorientación nacional, Ricardo Quintela aparece como uno de los pocos dirigentes que se animó a enfrentar al kirchnerismo desde adentro.
Según fuentes partidarias, el mandatario riojano fue el único que estuvo dispuesto a disputar una interna dentro del PJ antes de que “por razones poco claras” se suspendiera el proceso.
Esa decisión lo posiciona como una voz federal, auténtica y con autoridad moral para impulsar una reconstrucción del peronismo desde las provincias.
En paralelo, Axel Kicillof conserva su poder territorial en Buenos Aires y cuenta con el respaldo de intendentes y gobernadores que ven en él una figura capaz de liderar un proyecto alternativo al kirchnerismo tradicional, pero con identidad peronista.
Un PJ dividido y en busca de sentido
La interna entre kirchneristas y kicillofistas refleja una disputa más profunda: la de un movimiento que perdió conexión con la sociedad.
La falta de autocrítica y el uso de argumentos débiles —como culpar al sistema electoral o al miedo colectivo— evidencian una crisis de ideas.
El analista Roberto Navarro lo sintetizó con crudeza: “Cristina quiere sacar de la cancha a todo el que no obedece al hijo”.
Mientras tanto, gobernadores del norte y del centro del país observan con atención el movimiento de Quintela y Kicillof, quienes ya se perfilan como los dirigentes con mayor capacidad de articular un nuevo peronismo federal de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Un movimiento en reconstrucción
El peronismo no está muerto, pero su supervivencia dependerá de su capacidad para reformular su identidad y su discurso.
El mensaje es claro: no alcanza con resistir a Milei, hay que ofrecer una alternativa moderna, federal y con ideas renovadas.
Y en esa carrera, Ricardo Quintela y Axel Kicillof aparecen como las cartas fuertes para reconstruir el partido y liderar una nueva etapa.
El fin del kirchnerismo, más que un hecho, parece un proceso en marcha.
Mientras Cristina Kirchner insiste en su rol histórico y denuncia persecución judicial, nuevos liderazgos provinciales buscan ocupar el vacío político.
La pregunta no es si el kirchnerismo se termina, sino quién tomará el timón del peronismo que viene.
Y en esa respuesta, La Rioja y Buenos Aires ya levantan la mano.
